Cuando una moto debe servir para moverse por ciudad, disfrutar de una carretera de curvas y seguir siendo fácil de mantener, la familia CB de Honda suele aparecer entre las opciones más equilibradas. La serie CB de Honda reúne modelos naked y roadster muy distintos entre sí, desde una 125 para empezar hasta tetracilíndricas de gran rendimiento. Aquí repaso su evolución, los modelos más relevantes en España y las claves para elegir sin dejarse llevar solo por la estética.
Una familia amplia con una misma filosofía de carretera
- Concepto: motos de carretera con diseño estándar, naked o roadster.
- Historia: la primera CB apareció en 1959 y la CB750 Four marcó un antes y un después en 1969.
- Gama actual: incluye alternativas de 125, 500, 650, 750 y 1000 cm³.
- Carné: hay opciones para usuarios con A1, A2 y permiso A.
- Elección: la cilindrada, el peso y la entrega de potencia importan más que la cifra máxima de caballos.

Qué significa realmente pertenecer a la familia CB
CB no identifica un único tipo de motor ni una cilindrada concreta. Es una denominación histórica de Honda para sus motocicletas de carretera, normalmente con una posición de conducción relativamente erguida y una carrocería poco carenada. En la práctica, una CB puede ser una moto sencilla para ciudad, una naked deportiva o una roadster de cuatro cilindros.
La gran ventaja de este concepto es la versatilidad. El piloto tiene buena visibilidad, acceso sencillo a la mecánica y una respuesta aprovechable en el día a día. A cambio, una naked protege menos del viento que una moto carenada, algo que se nota especialmente al circular por autovía.
Conviene no confundir las CB con las CBR. Las primeras priorizan la facilidad de uso y la conducción abierta; las segundas pertenecen a una línea deportiva con carenado integral. Puede haber motores relacionados, pero la experiencia al manillar y el uso previsto son bastante diferentes.
Una historia que empieza mucho antes de las Hornet
Honda presentó su primera CB en 1959. Durante los años siguientes, la familia creció con modelos de distintas cilindradas hasta que la CB750 Four, lanzada en 1969, se convirtió en una referencia por su motor de cuatro cilindros, freno de disco delantero y prestaciones poco habituales para la época.
Ese modelo ayudó a popularizar las grandes motos japonesas de carretera. Después llegaron nombres como la CB400, CB900, CB1000 y CB1300, además de la CB-1 de 1989, considerada por Honda como una de las precursoras del auge de las naked deportivas en Japón.
En los años noventa, la Hornet 600 llevó la filosofía CB a una generación que buscaba una moto ágil, relativamente compacta y con un motor capaz de estirar las revoluciones. Más tarde, la CB650F y la actual CB650R recuperaron el tetracilíndrico de media cilindrada con un diseño Neo Sports Café, mientras que la CB750 Hornet modernizó la fórmula con un bicilíndrico en paralelo.
Los principales modelos CB que puedes encontrar en España
La gama disponible cambia según el año, el acabado y la disponibilidad comercial, pero la oferta española de Honda permite distinguir varias categorías claras. No las ordenaría solo por potencia, porque cada una responde a una necesidad diferente.
| Modelo | Motor | Perfil recomendado | Lo que más destaca |
|---|---|---|---|
| CB125R | Monocilíndrico de 125 cm³ | Ciudad, aprendizaje y trayectos diarios | Tamaño compacto, bajo consumo y estética premium |
| CB500 Hornet | Bicilíndrico de 471 cm³ | Usuarios con A2 y conducción polivalente | Equilibrio entre facilidad, prestaciones y costes |
| CB650R | Cuatro cilindros de 649 cm³ | Carretera, ciudad y conducción deportiva | Suavidad, sonido y estirada del motor |
| CB750 Hornet | Bicilíndrico de 755 cm³ | Carretera de curvas y uso diario con más carácter | 91,8 CV, electrónica moderna y opción E-Clutch |
| CB1000 Hornet | Cuatro cilindros de 999 cm³ | Conductores con permiso A y experiencia | Respuesta contundente, modos de conducción y chasis deportivo |
| CB1000F | Cuatro cilindros de gran cilindrada | Quien busca una roadster de orientación clásica | Una interpretación moderna de la CB grande tradicional |
La CB125R es una puerta de entrada atractiva, aunque su precio oficial parte de unos 5.050 euros y no es la opción más económica de 125 cm³. Se paga una parte importante por el chasis, los frenos y la calidad de acabados. Para uso urbano diario puede tener mucho sentido; para recorrer autovía con frecuencia, sus limitaciones de potencia se hacen evidentes.
La CB500 Hornet me parece el punto más sensato para muchos motoristas con A2. Sus alrededor de 47 CV permiten aprender sin que la moto se vuelva aburrida al poco tiempo, y el coste de compra, neumáticos y seguro suele ser más razonable que en las cilindradas superiores. Honda sitúa su precio de partida en España en torno a 6.850 euros, aunque el importe final depende de promociones y gastos del concesionario.
La CB650R juega otra carta. Sus cuatro cilindros entregan una respuesta más fina y un sonido que ningún bicilíndrico puede copiar, pero también exige llevar el motor más alto de vueltas para aprovecharlo. La CB750 Hornet, en cambio, ofrece más empuje en la zona media y una conducción más directa. Su potencia declarada es de 91,8 CV, con 75 Nm de par máximo.
Cómo elegir la CB adecuada para tu uso
Yo empezaría por el recorrido habitual y el permiso disponible, no por la cilindrada que más impresiona en una ficha técnica. Una CB1000 puede ser magnífica, pero resulta innecesaria si el 80 % de tus trayectos transcurre entre semáforos y calles estrechas.
Para ciudad y trayectos cortos
La CB125R es ligera, manejable y fácil de aparcar. También conviene valorar la CB500 Hornet si se combinan desplazamientos urbanos con circunvalaciones o carreteras rápidas. En ese escenario, sus reservas de potencia aportan más margen de seguridad al adelantar o incorporarse.
Para el permiso A2
La CB500 Hornet es la opción más lógica si buscas una moto nueva, polivalente y sencilla de mantener. La CB750 Hornet puede estar limitada para el A2 cuando la configuración y la normativa aplicable lo permiten, pero antes de comprar hay que comprobar la potencia homologada y las condiciones de la limitación.
Para carretera y curvas
La CB650R convence a quien disfruta de una entrega progresiva y de estirar un motor de cuatro cilindros. La CB750 Hornet es más contundente a medio régimen y normalmente se siente más ligera de lo que su cilindrada sugiere. En ambos casos, la suspensión y los neumáticos tendrán más influencia en el ritmo real que una diferencia pequeña de potencia.
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Para viajes rápidos y conducción intensa
La CB1000 Hornet está pensada para pilotos con experiencia. Incorpora acelerador electrónico, modos de conducción, control de par seleccionable y una pantalla TFT de 5 pulgadas. Ese equipamiento ayuda, pero no convierte una moto de 1000 cm³ en una máquina apta para cualquiera: el peso, la aceleración y la respuesta del gas exigen respeto.
Qué revisar antes de comprar una Honda CB usada
Las CB suelen tener una buena reputación de fiabilidad, pero eso no significa que cualquier unidad usada sea una compra segura. En una motocicleta de segunda mano, el historial de mantenimiento pesa más que el nombre del modelo.
- Arranque en frío: el motor debe arrancar con facilidad y mantener un ralentí estable.
- Distribución y válvulas: comprueba que las revisiones se hayan realizado según el programa del fabricante.
- Transmisión: una cadena muy estirada, dientes afilados o tirones al acelerar anticipan gastos.
- Horquilla y amortiguador: busca fugas de aceite y rebotes excesivos.
- Caídas: revisa topes de dirección, chasis, estriberas, tapas del motor y alineación de las ruedas.
- Electrónica: verifica ABS, control de tracción, modos de conducción y pantalla si el modelo los equipa.
En una clásica como una CB750 antigua, el estado de la instalación eléctrica, la disponibilidad de recambios y la calidad de una restauración son decisivos. Una unidad original con desgaste visible puede ser mejor compra que otra recién pintada cuyo motor y cableado hayan sido modificados sin documentación.
El mantenimiento que marca la diferencia
La mecánica de estas motos no exige conocimientos extraordinarios, pero sí disciplina. Yo prestaría especial atención al nivel de aceite, la tensión de la cadena, la presión de los neumáticos y el estado de las pastillas de freno. Son comprobaciones rápidas que previenen averías caras y mejoran la seguridad desde el primer kilómetro.
En las versiones modernas también conviene mantener actualizados los sistemas electrónicos y revisar los conectores después de circular con lluvia o lavar la moto a presión. El agua dirigida directamente a rodamientos, retenes o conexiones puede causar problemas que no aparecen de inmediato.
El coste anual depende mucho del kilometraje, pero un usuario que recorra entre 6.000 y 10.000 kilómetros puede reservar aproximadamente 250 a 500 euros para mantenimiento ordinario, sin contar neumáticos, seguro ni averías. En una 1000, los neumáticos y el consumo pueden elevar claramente esa cifra.
Qué hace que una CB siga teniendo sentido en 2026
La fuerza de esta familia no está en que todos sus modelos sean iguales, sino en que mantienen una idea fácil de entender: una moto de carretera usable, con mecánica accesible y suficiente personalidad para no sentirse como un simple medio de transporte.
Mi recomendación es sencilla. Elige la CB125R si prima la ciudad, la CB500 Hornet si buscas equilibrio con A2, la CB650R si te enamora el tacto del cuatro cilindros y la CB750 Hornet si quieres una naked moderna con mucho empuje. La CB1000 Hornet y la CB1000F tienen sentido cuando ya existe experiencia y se puede aprovechar de verdad su potencial, porque en esta familia la mejor compra no es la más potente, sino la que encaja con tu forma real de conducir.