Una buena salida en moto por la Comunidad Valenciana puede llevarte del Mediterráneo a una carretera de montaña en menos de una hora. La clave está en elegir un recorrido acorde con tu experiencia, reservar tiempo para las paradas y preparar la moto para curvas, calor y cambios de ritmo. He reunido itinerarios concretos por Castellón, Valencia y Alicante, con distancias orientativas, dificultad, puntos de interés y consejos prácticos de mecánica y equipamiento.
Las mejores rutas combinan curvas, paisaje y paradas bien elegidas
- Castellón ofrece montaña, pueblos medievales y carreteras poco saturadas.
- La zona de Dos Aguas y Cortes de Pallás es una de las más completas cerca de Valencia.
- En Alicante destacan Tàrbena, la Vall de Gallinera y la sierra de Mariola.
- Para una jornada cómoda, calcula entre 180 y 250 kilómetros, según el número de paradas.
- Antes de salir, revisa neumáticos, frenos, cadena, niveles y previsión meteorológica.
Cómo escoger una ruta en moto por la Comunidad Valenciana
Yo no elegiría el recorrido únicamente por el número de curvas. Una ruta realmente buena necesita una combinación equilibrada de asfalto en buen estado, paisajes, lugares donde parar y opciones para repostar. También cambia mucho la experiencia según conduzcas una naked, una trail, una sport-turismo o una scooter.
| Tipo de ruta | Distancia recomendable | Ideal para | Dificultad |
|---|---|---|---|
| Costa y miradores | 120-180 km | Escapadas relajadas y motos de cualquier cilindrada | Baja |
| Sierra cercana | 180-250 km | Disfrutar de curvas en una jornada | Media |
| Interior y puertos | 250-350 km | Motoristas con experiencia y salidas largas | Media-alta |
| Trail mixto | 150-220 km | Motos trail y pilotos acostumbrados a pistas autorizadas | Variable |
Las distancias son aproximadas y dependen del punto de salida y de los desvíos. En una carretera de montaña, una media realista suele estar entre 45 y 65 km/h, sin contar las paradas. Por eso, una ruta de 220 kilómetros puede ocupar tranquilamente seis horas.
La intención principal de este tipo de búsqueda es informativa e inspiracional, pero el lector necesita algo más que una lista de pueblos. Por eso, mi recomendación es escoger primero el ambiente que te apetece y después construir el itinerario alrededor de él.

Rutas en moto por Castellón entre parques naturales y pueblos de piedra
Desert de les Palmes y costa del Azahar
Una salida sencilla puede comenzar en Castellón de la Plana y continuar hacia Benicàssim, el Desert de les Palmes, Cabanes y Oropesa del Mar. El recorrido completo ronda los 120-150 kilómetros si se regresa por la costa, y permite mezclar curvas, miradores y una parada junto al Mediterráneo.
El acceso al parque por la CV-147 es corto, pero tiene suficiente desnivel para disfrutar sin convertir la jornada en una prueba de resistencia. Me gusta especialmente para una primera salida porque ofrece escapatorias fáciles hacia la costa y varios puntos donde descansar si el calor aprieta.
El Maestrazgo desde Morella
Para una jornada más intensa, propondría salir de Morella hacia Ares del Maestrat, Vilafranca y Culla. Según las variantes elegidas, el recorrido queda entre 190 y 240 kilómetros. El atractivo no está en mantener un ritmo alto, sino en enlazar puertos, barrancos y pueblos de piedra con muy poco tráfico.
Las carreteras del interior castellonense exigen mirar lejos y anticipar las curvas. Hay tramos estrechos, animales sueltos y zonas donde la cobertura móvil puede ser irregular. Conviene repostar antes de internarse en la sierra y guardar una ruta alternativa por si aparece lluvia o una carretera cerrada.
Si dispones de un fin de semana, puedes convertir este itinerario en una escapada de dos días añadiendo Penyagolosa o la zona de Vistabella del Maestrat. El ritmo resulta mucho más agradable cuando reservas una noche en el interior y no intentas regresar a toda prisa.
Los grandes clásicos cerca de Valencia
Dos Aguas, Millares y Cortes de Pallás
Este es uno de los recorridos que más recomiendo a quien sale desde Valencia capital. Una versión equilibrada pasa por Buñol, Dos Aguas, Millares, Cofrentes y Cortes de Pallás, con un regreso por la zona de Requena. El total puede situarse entre 210 y 280 kilómetros.
Dos Aguas concentra curvas muy conocidas, pero no conviene confundir una carretera divertida con una carretera para correr. En algunos tramos las curvas se enlazan sin apenas rectas y la visibilidad puede ser limitada. Yo dejaría siempre un margen amplio, sobre todo cuando no conozco el asfalto o llevo pasajeros.
La Serranía y el Alto Turia
Otra opción es dirigirse desde Llíria hacia Chelva, Tuéjar, Titaguas y Aras de los Olmos. Es una ruta de 180-230 kilómetros, con un perfil más tranquilo y temperaturas normalmente más agradables que en la costa durante los meses cálidos.
Chelva merece una parada larga, no solo una fotografía rápida. La zona combina patrimonio, barrancos y pequeños establecimientos donde tomar algo. En mi experiencia, las rutas del Alto Turia funcionan mejor saliendo temprano, porque por la tarde algunos servicios tienen horarios reducidos y la luz cambia rápido entre los valles.
Albufera y la costa sur
Para una salida corta y sin grandes exigencias, puedes unir Valencia, El Saler, la Albufera, Sueca y Cullera. La distancia suele quedarse en 90-130 kilómetros. No tiene la concentración de curvas de la montaña, pero sí permite rodar con calma, comer arroz y disfrutar de un paisaje completamente distinto.
La CV-500 puede registrar bastante tráfico, especialmente en fines de semana y temporada alta. La elegiría para una mañana relajada, no para buscar sensaciones deportivas. La ventaja es que puedes acortar o ampliar el recorrido fácilmente.
Alicante ofrece las curvas más variadas
Altea, Tàrbena y el valle de Guadalest
El recorrido entre Altea, Altea la Vella, Tàrbena, Guadalest y Confrides es uno de los más completos de la provincia. Una vuelta razonable suma 140-190 kilómetros, aunque las numerosas paradas pueden convertirla en una excursión de todo el día.
La subida hacia Tàrbena cambia por completo el paisaje. Pasas de la costa turística a una zona de montaña con curvas cerradas, desniveles y vistas muy abiertas. El firme suele invitar a relajarse, pero hay que prestar atención a ciclistas, vehículos que invaden el carril y tramos húmedos bajo la vegetación.
La Vall de Gallinera y la sierra de Mariola
Desde Dénia o Gandía puedes entrar hacia Pego, la Vall de Gallinera, Planes y Cocentaina. Esta ruta puede alcanzar 200-260 kilómetros y es una gran elección para quien quiere combinar carreteras secundarias con pueblos pequeños y gastronomía de interior.
En la sierra de Mariola, el recorrido entre Banyeres de Mariola, Bocairent y Alcoi añade un ambiente más fresco y montañoso. Bocairent merece tiempo para pasear, mientras que los alrededores de Alcoi ofrecen carreteras con curvas largas y cambios de ritmo que resultan muy entretenidos en una trail o una sport-turismo.
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La costa entre Dénia y Jávea
Si prefieres una ruta breve, puedes enlazar Dénia, Jávea, el cabo de San Antonio, Moraira, Calpe y Altea. Son aproximadamente 100-150 kilómetros, dependiendo de los desvíos hacia miradores y calas.
El inconveniente es evidente: en verano aumenta mucho el tráfico y algunos accesos tienen restricciones o aparcamiento limitado. La haría fuera de las horas centrales, especialmente entre octubre y mayo, cuando la costa permite disfrutar del paisaje sin pasar más tiempo detrás de un coche que negociando curvas.
Cómo preparar la moto para una jornada de curvas
Una ruta de montaña castiga más los componentes que un trayecto por autovía. Antes de salir compruebo la presión de los neumáticos en frío, el estado de la banda de rodadura, el nivel de aceite y el funcionamiento de las luces. Una diferencia de 0,2 bar puede cambiar la sensación de la moto, así que uso siempre las presiones indicadas por el fabricante.
- Neumáticos: revisa cortes, desgaste irregular y profundidad del dibujo.
- Frenos: comprueba que las pastillas tengan material suficiente y que la maneta no se sienta esponjosa.
- Cadena: limpia y lubrica si la moto la utiliza, además de verificar la tensión.
- Combustible: planifica una parada cada 150-200 kilómetros si la autonomía es limitada.
- Equipaje: lleva kit antipinchazos, guantes de repuesto, agua y una batería externa.
El equipamiento también debe adaptarse a la época. En verano prefiero una chaqueta ventilada con protecciones, pero siempre llevo una capa fina para los puertos. El casco integral, los guantes homologados y unas botas que protejan el tobillo no son accesorios secundarios, sino la base mínima para viajar con margen.
El coste de una salida de un día depende sobre todo de la distancia y de dónde comas. Como orientación, calcula 12-25 euros de combustible para 200-300 kilómetros, entre 15 y 30 euros para un almuerzo y un pequeño margen adicional para peajes o aparcamiento. Las rutas interiores suelen ser más económicas, aunque tienen menos gasolineras y servicios.
Errores que pueden arruinar una ruta en moto
El error más habitual es diseñar un recorrido demasiado largo. Encadenar 350 kilómetros de curvas puede parecer atractivo sobre el mapa, pero después de cinco horas la fatiga reduce la precisión y aumenta los fallos de trazada. Para mí, 220 kilómetros bien disfrutados suelen ser una mejor jornada que 350 hechos con prisas.
También conviene evitar salir sin revisar el tiempo en cada comarca. En la costa puede haber sol y 25 grados, mientras que en el interior aparecen niebla, viento o temperaturas mucho más bajas. Llevar una capa impermeable compacta pesa poco y puede evitar que una tormenta convierta el regreso en una situación incómoda.
En grupo, acordad antes la velocidad, las paradas y el punto de reagrupamiento. No hace falta circular pegados ni adelantar para no perder al resto. Una formación escalonada en rectas, distancia suficiente y un ritmo adaptado al piloto menos experimentado hacen la salida más segura y agradable.
Por último, no conviertas una carretera pública en un circuito. Las curvas ciegas, los ciclistas, los tractores y los vehículos que aparecen de frente forman parte del recorrido. La diversión está en leer bien la carretera, mantener una trazada limpia y llegar al mirador con ganas de seguir, no en apurar cada frenada.
Elige la ruta que encaje con tu día, no solo con tu mapa
Para una primera toma de contacto, escogería el Desert de les Palmes o la Albufera. Si buscas curvas sin alejarte demasiado de Valencia, Dos Aguas y Cortes de Pallás ofrecen un equilibrio excelente. En Alicante, Tàrbena y la Vall de Gallinera son apuestas seguras cuando quieres que el paisaje cambie constantemente.
Mi último consejo es dejar siempre un 20 % de tiempo libre en el plan. Ese margen permite parar a hacer una fotografía, tomar un café, ajustar el equipamiento o cambiar el recorrido si el asfalto no convence. Una buena ruta en moto no se mide solo por los kilómetros completados, sino por lo bien que vuelves a casa.